15. Marzo. 2016

Carrier renovó la climatización de la Capilla Sixtina

 

La madurez de una sociedad se manifiesta en el respeto y admiración por sus obras de arte, algunas de ellas han supuesto siglos de esfuerzo, no solo en su realización, sino en su labor de conservación. Este es el caso de los frescos de Miguel Angel en la Capilla Sixtina, varios años de trabajo incesante y agotador, y casi medio siglo buscando una solución para su restauración y conservación. Y es, a finales del siglo XX, cuando una empresa de aire acondicionado, líder mundial en climatización, Carrier, afronta el reto y pone a disposición de este proyecto todos sus recursos técnicos y profesionales, consiguiendo una gran labor de ingeniería.

El sistema se apoya en el CCN (Carrier Comfort Network), un dispositivo de control digital directo basado en microprocesadores, patentado por Carrier e instalado atendiendo a la más profunda consideración dado el entorno histórico en el que se encuentra.

El equipo que regula la temperatura, limpia el aire y controla la humedad. Es un conjunto de elementos entre los que destacan, una enfriadora con una capacidad de 200 kW y una unidad de tratamiento de aire con capacidad para tratar y acondicionar 17.000 m3 de aire, ambas de Carrier, además de bombas, torres de refrigeración, etc. Todos estos componentes conectados al CCN que controla el sistema.

El sistema se diseñó para mantener las condiciones interiores óptimas, minimizando: el flujo de aire sobre los frescos y los niveles sonoros de los equipos.

Dos terminales de ordenador, uno en la Central de Energía del Vaticano y otro en el departamento de restauración, permiten mostrar información del sistema para ser evaluada y así asegurar la futura conservación de los frescos.

Más información en:

http://www.carrier.es/obras/capilla.htm

 

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